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¡Maracanazo en París!

Sin Cristiano Ronaldo, Portugal gana su primera Eurocopa en la casa de Francia.

Éder, un héroe anónimo que llegó a la Eurocopa casi como relleno en la plantilla lusa, dio ayer a Portugal el primer título de su historia, una Eurocopa que mereció por su capacidad de supervivencia durante el torneo y en una final en la que ni la ausencia de Cristiano Ronaldo la descompuso, frente a una decepcionante selección francesa.

Fue Éder, curiosamente un delantero que ha revivido en Francia con el Lille, el que, con un disparo desde fuera del área en el minuto 109, sentenció una final sin juego, en la que Francia no fue capaz, siquiera de aprovechar la lesión de Cristiano Ronaldo.

Dos duras entradas, enterraron los sueños del capitán portugués.

Dos entradas a destiempo, dos golpes en la rodilla que necesitaron atención en la banda (min 8 y 16) dejaron fuera a la estrella portuguesa.

Volvió al campo, trató de correr por el balón y, entre lágrimas, entendió que su final había acabado. Fue sustituido por Ricardo Quaresma (min 25), cuando solo había tocado ocho veces el balón.

 

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Un remate de cabeza de Griezmann, al que respondió Rui Patrício, una buena jugada de Moussa Sissoko, abortada de nuevo por el portero luso, y un par de arranques de fuerza de Blaise Matuidi. Eso fue todo lo que ofreció Francia en la primera parte.

No varió mucho el juego en el segundo tiempo. El conjunto francés, sin futbol, siguió dependiendo del despliegue físico de Matuidi y Sissoko, mientras en Portugal aparecía Pepe para imponer desde atrás el liderazgo que le ha otorgado el técnico Fernando Santos.

Portugal entendió que no le bastaría con defender y buscó la sorpresa en los últimos diez minutos. Hugo Lloris tuvo que responder a un centro-chut de Nani y la consiguiente media volea de Quaresma, en el primer acercamiento de los de Santos en todo el segundo tiempo (min 80). Y acto seguido, Rui Patrício, de nuevo salvador, repelió un duro remate de Sissoko, el mejor de su equipo.

 

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El atacante de Tigres, Pierre-André Gignac, recibió el balón en el área y tras revolverse bien disparó desde el borde del área pequeña ante la salida a la desesperada de Rui Patrício, pero el balón dio en el poste y la final se encaminó a la prórroga.

Treinta minutos en los que Portugal revivió y comenzó a meterle el miedo en el cuerpo a Francia. Primero, con un remate de cabeza de Éder, luego con un golpe franco al larguero de Raphael Guerreiro y, finalmente, con el cañonazo del delantero del Lille, que mete a Portugal, al fin, en el palmarés de un gran torneo.