Home > Editorial > Piloto, una peligrosa profesión

Piloto, una peligrosa profesión

Los pilotos estuvieron de fiesta ayer. En Guatemala se celebró el día de San Cristóbal, el santo patrón de este gremio, al que pertenecen los encargados de conducir los vehículos de transporte de pasajeros.

Y por qué ese santo los representa, pues porque Reprobus de Licia, su nombre original, un cananita de 2.30 metros de altura, según cuenta la historia, en un acto humanitario se encargó de ayudar a un niño a pasar un río, llevándolo sobre sus hombros. Dicen que tras el acto, el niño le reveló que era Cristo y de allí el nombre de Cristóbal, que significa “el portador de Cristo”.

La figura de este hombre hecho santo es ahora venerada por aquellos que transportan a las personas en diversos vehículos, como los pilotos de los buses urbanos y extraurbanos, una profesión que en Guatemala es sinónimo de peligro y violencia.

Para muestra, los datos que ayer facilitó a al día el defensor de los derechos de los usuarios del transporte público, Édgar Guerra, quien informó que, solo en lo que va de este año se cuentan ya 100 integrantes de este gremio asesinados. Por supuesto que la larga lista incluye a pilotos del transporte urbano, extraurbano, mototaxis y taxis.

Este grupo se ha visto amenazado en los últimos años por extorsionistas y sicarios que operan bajo las órdenes de reos que se encuentran recluidos en cárceles. Negarse a sus exigencias de pago de altos montos, les ha significado perder la vida a muchos de ellos. Otros laboran con el temor de ser una nueva víctima, sin que los esfuerzos de las autoridades haya logrado ser suficientes para erradicar este mal.

Desde esta tribuna nos solidarizamos con este gremio y los felicitamos en su día.