Home > Nacionales > Editorial > Un caso digno para Freud

Está comprobado que las sociedades violentas, como la nuestra, lo son producto de una descomposición que devasta las paredes de la moral y socaba las raíces de los principios. Las personas son ellas y su entorno. La personalidad de los humanos se forma de las condiciones en que se desarrollan, por eso no puede culparse del todo a alguien por algunas de sus acciones, pues son el resultado de su desenvolvimiento social. Es decir, está influido por todo lo que le rodea. Hogares desintegrados,  en la pobreza, sin oportunidades, es difícil que forjen humanos sin resentimientos y frustraciones.

Algunos optan por las drogas como vehículo de escape a esa triste realidad. Otros buscan venganza social. Y, los menos, pero no por ello menos generadores de problemas, resultan afectados de la mente.

Un caso paradigmático de ello es el de Moisés Gutiérrez Guevara, de 50 años de edad, quien es acusado de haber violado a al menos 20 indigentes.  Su actitud no puede ser otra más que la de un hombre con serios trastornos mentales. Encima, es confeso. Una radio lo entrevistó y contó, aunque sin detalles, el placer que le causa hacer lo que hace.

Pero culparlo al cien por cien de su actitud sería injusto, pues la sociedad misma y el Estado también tienen parte de responsabilidad en su formación. No lo exculpamos ni defendemos, solo queremos dejar sentado que debemos luchar por una Guatemala mejor, para que las futuras generaciones sean menos violentas.

Este es un problema social que nos corresponde a todos resolver. Es un caso digno para Freud.

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