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Un Mes para la religiosidad

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Una de las tradiciones más antiguas de la Iglesia Católica lo constituye este mes, cuando se festeja a la Virgen del Rosario, y para los fieles ir a la basílica menor de Nuestra Señora del Rosario, es algo muy arraigado.

Esta actividad reúne a las personas y las lleva a buscar la comunicación con su Creador, por medio del rezo del rosario que se hace cada media hora o bien cada hora en el templo.

Las puertas de la Basílica se abren todos los días de lunes a viernes a las 5:30 horas, y ya en ese instante hay un grupo numeroso de católicos que llegan a la exposición del Santísimo, rezo del Santo Rosario y Ejercicio del mes, y de allí se quedan para participar en la primera misa de la mañana.

Muchos de los fieles se retiran para realizar sus quehaceres, y otros se dirigen a sus puestos de trabajo, mientras que un regular número de feligreses permanece todo el día en las afueras o en el interior del templo, participando en cada una de las actividades programadas, que incluye el acto de la confesión, para lo cual hay varios sacerdotes designados para esta actividad.

Son incontables las historias de favores concedidos a quienes han llegado a pedir, y que al paso del tiempo regresan para compartir el milagro concedido.

Como de todos es sabido, el Rosario no es solo una oración litúrgica, sino un ejercicio piadoso, instituido por la Iglesia Católica desde antes del siglo XII, cuando la Santa Sede concedió el permiso.

El momento culminante de este mes dedicado a la Virgen del Rosario, será el próximo domingo 29, cuando se lleve a cabo la procesión extraordinaria, la cual recorrerá las calles y avenidas del Centro Histórico, así como del barrio Gerona, en la zona 1.

La consagrada y coronada imagen de Nuestra Señora del Rosario, quien ostenta los cargos de “Reina, madre y patrona de Guatemala”, alcaldesa perpetua de la capital, será el centro de atención de las andas, y se espera que cientos de sus fieles devotos la lleven en hombros, en su recorrido.

Es momento de que los guatemaltecos católicos alcen su voz y clamen, no solo rezando la letanía del Rosario, sino pidiendo de corazón para que haya paz en Guatemala.

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