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Un bonito gesto de Ricardo Arjona

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En medio de todas las noticias negativas que leemos todos los días, de los constantes ataques a los pilotos de buses, que siempre dejan personas fallecidas, y del acoso de los extorsionistas en contra de los comerciantes, a pesar de que las fuerzas de seguridad capturan y desbaratan las clicas,  cuyos miembros parecen reproducirse como plagas.

Hoy, hacemos un alto a todo eso y queremos compartir algo muy bueno, que demuestra que en medio de tanta maldad, aún existen gestos nobles que merecen ser exaltados.

En la vida existen momentos especiales y que requieren de una merecida felicitación, porque con estos gestos se hace feliz a determinadas personas, que no importando su condición anhelaban poder cumplirlo, y eso ocurrió recientemente.

La historia se inicia cuando la adolescente Ileana Juárez, quien a sus 17 años pelea contra la Leucemia Linfoblástica aguda (LLA), mal contra el cual lucha desde hace tres años, y uno de sus grandes anhelos era conocer a uno de los grandes íconos de la música guatemalteca, Ricardo Arjona.

La vida permitió que personeros de la Fundación Erick Quiroa, Alas por un sueño, intermediaran para que el sueño de esta pequeña se hiciera realidad y pudiera conocer a Ricardo Arjona, poseedor de nobles sentimientos, quien no dudó en ningún momento en hacer realidad un deseo.

Ese momento, cuando Ileana pudo ver de cerca a su ídolo, quedará grabado en su corazón, ya que era algo que anhelaba y se pudo hacer realidad. La colección de discos de Arjona y los pequeños obsequios son mínimos, en medio de la alegría que esta jovencita vivió y que atesorará por siempre.

Esos instantes cruciales le han dado nuevas fuerzas a Ileana para luchar con  mayor ahínco en contra del cáncer, para poder vencerlo y llegar a ser una persona de éxito.

Quién puede negar que, pasados unos años, cuando ya esta adolescente esté totalmente recuperada, no pueda volver a reunirse con Ricardo Arjona, y decirle que su visita la inspiró para vencer ese mal.

Gracias a Arjona por hacer realidad un sueño, por ayudar a una niña necesitada de estímulo.